No empecemos confundiéndonos... Aunque en
Buscando a Nemo también podemos encontrar una familia, una, como madre cinéfila, tendría que dejar las películas de dibujos animados para sus hijos. Pero teniendo en cuenta la incultura cinematográfica de mis vástagos, dejo el nivel infantil a mi marido y me dispongo a hablaros de otro pez, diferente y mucho más embaucador y maravilloso. Y quién mejor que un narrador como
Tim Burton para introducirnos en una fábula tan hermosa como
Big Fish.

Y ahora adentrémonos en las profundidades acuáticas para conocer a los protagonistas de esta película.
Edward BloomEdward Bloom es el carisma hecho persona. Guapo, conquistador, el mejor atleta en todos los deportes, ciudadano ejemplar y aventurero nato. Para un pez tan grande, una ciudad pequeña como Ashton, en Carolina del Sur, no es suficiente. Así que pronto coge las maletas y se marcha de allí en busca de un lugar donde quepa su ambición.

Así es como empezaría cualquier historia a contar la vida de Edward Bloom, una vida plagada de aventuras y fantasía que va de lo encantador a lo surrealista, y en la que tienen cabida gigantes, hombres-lobo, cantantes coreanas siamesas, una bruja con un ojo desde el que ver el futuro y, por supuesto, un pez gigante que se resiste a ser pescado. Y es que el
charm de Edward encadila a cualquiera, excepto a su hijo Will. Realidad o ficción, ¿qué importa? A veces es mejor conocer a las personas desde sus fantasías.
Sandra BloomCuando Edward conoció a Sandra, ella era una delicada muchachita que estudiaba en la Universidad y estaba prometida con uno de los amigos de la infancia de Edward. Pero mucho tuvo que esperar Edward para conocer toda esta información, porque la primera vez que vio a Sandra, el tiempo se detuvo como en todo amor a primera vista que se precie, de tal forma que cuando Edward reaccionó de nuevo, Sandra ya había tomado la ventaja suficiente como para que Edward no tuviera tiempo de seguirla. Pero no hizo falta mucho para conquistarla; el encanto natural de Edward hizo el trabajo sucio.

Pero los años también pasaron para Sandra, escuchando las historias de su marido e intentando que las peleas entre éste y su hijo no sucedieran a menudo.
Will BloomWill es el hijo de Sandra y Edward. Cuando nació, su padre consiguió pescar al gran pez que siempre escapaba. Desde entonces, Will tuvo que oír ésa y otras tantas historias en cumpleaños, excursiones, fiestas de graduación e incluso siendo protagonista de una gala en su honor como reputado periodista.

Y es que quizá sea eso lo que hace tan difícil la relación entre Edward y Will. Will, en su afán por buscar la verdad (incluyendo la de los relatos de su padre), se convirtió en un periodista escéptico ante las imaginativas fábulas de su padre e incapaz de creer un ápice de ellas. Pero en cambio, Edward, como gran contador de historias, nunca se prestó a revelar si la propia vida que narraba era verdad o mentira. Y Will, que reside en París junto a su mujer, Josephine, va a convertirse en padre y, para ello, necesita averiguar si existen hechos reales en las historias de Edward y si él mismo es una fábula más que ha surgido de la imaginación de su padre.
Espero que este pequeño resumen te haya abierto el apetito y ahora mismo estés muriéndote por degustar este pez que seguro te va a encantar. Péscalo en tu
videoclub más cercano o en una
pescadería virtual.
Por cierto, para aquéll@s interesados en el siempre hilarante Ewan McGregor, os recomiendo esta estupenda y original
página web. Te aseguro que nunca has visto nada igual...
Ahora sí, se despide, cinéfilamente,
Mamá Poulain